Los testimonios mas antiguos de vida en estas tierras se remontan a la Edad del Bronce, así caminando por las cumbres se pueden encontrar restos de enterramientos de épocas que se escapan a la imaginación humana. Hay también catalogados varios castros que atestiguan importantes poblaciones de época prerromana, y aunque la mayoría están sin excavar numerosos topónimos los localizan, entre ellos solo uno es apto para la visita, el Castro de San Chuís ubicado en la localidad de San Martín de Beduledo.
Pero lo que realmente ha dejado huellas y ha dado nombre el Valle en el que nos encontramos fue la presencia de los romanos, atraidos por el preciado oro. Éstos comenzarían a mover inimaginables cantidades de tierra mediante el sistema ruina montium, cuyas consecuencias son visibles hoy, de ahí el nombre del Valle del Oro o Territorio d’Or como aparece en los documentos mas antiguos. Cuenta la leyenda que hay tesoros escondidos, entre ellos un buey de oro, que los romanos dejaron en su precipitada huida.
Pero la historia mas reciente del Valledor, ha sido la que le ha concedido el pseudónimo de Valle del Silencio, y es que ha sido el silencio lo que ha imperado en el mismo durante la segunda mitad del siglo pasado, mientras sus antiguos moradores lo abandonaban en masas en busca de mejor fortuna y debido al aislamiento geográfico de la zona. Este aislamiento se vio agravado con la construcción del la Presa del Salime, impresionante obra de ingeniería civil, (década 50) que supuso el abandono definitivo de tan bellos parajes y pueblos, que a día de hoy constituyen sin lugar a duda uno de los valores más destacados del mismo.
Visitar EL VALLEDOR es formar parte del mismo, su paisanaje lleno de sabiduría popular, sus arcaicos pueblos casi abandonados en los que es fácil imaginar lo llenos de vida que estaban antaño, atesoran un patrimonio etnográfico de valor incalculable (cortines, molinos de agua, maquilas, fuentes, hórreos y paneras con estilo decorativo propio, etc). En definitiva perderse en El Valledor es descubrir lo mucho que nos dice el silencio.